martes, 14 de marzo de 2017

La generosidad de la Fundación Carlos Slim ante la colecta Nacional de la Cruz Roja.


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El presidente Enrique Peña Nieto dio inicio a la Colecta Nacional 2017 de la Cruz Roja Mexicana "Sigue ayudando a salvar vidas. Gracias"; la meta de este año es superar los 355 millones de pesos. Resaltó a la colecta como uno de los actos más nobles, por lo que exhortó a la población a sumarse a ella.

“México es un país de gente solidaria que se une frente a los retos que se nos presentan, apoyando con decisión a la colecta de la Cruz Roja, los mexicanos demostraremos nuevamente que sabemos responder a los desafíos…” Enrique Peña Nieto. 

 El titular del Ejecutivo federal, resaltó que la causa de la Cruz Roja Mexicana es la causa de todos y recordó que la institución fue el principal actor en la implementación del 911 que tardó dos años en entrar en operación. 

Por cada peso donado a la Cruz Roja Fundación Carlos Slim dará otro.

Por su parte, el presidente de la Cruz Roja, Fernando Suinaga, destacó el trabajo de los más de 43 mil voluntarios y el lugar que ocupa la institución a nivel mundial: es reconocida como una de las 190 mejores. Asimismo exhortó a la población a realizar sus donativos e informó que por cada peso, 96 centavos van dirigidos a programas humanitarios y sólo 4 a gastos de administración. Indicó que gracias a las nuevas tecnologías, las aportaciones se podrán hacer con cargo al recibo Telmex o con un SMS.
"..a través del *6565 con cargo a recibo Telmex de casa habitación o del sms 6565 de Telcel, por cada peso que nos done la sociedad la fundación Carlos Slim nos donará otro peso, muchas gracias al ingeniero Carlos Slim..” Fernando Suinaga. 

En el evento, el presidente de la institución reiteró el respaldo de la Cruz Roja al gobierno federal para apoyar a los migrantes mexicanos.

Bibliografía:
Por cada peso donado a la Cruz Roja Fundación Carlos Slim dará otro. (2017). Consultado el Marzo 14, 2017, de http://www.claroideas.com/home5mexico/detalleNoticia/da34c927-3575-495d-a34a-22fb3d3b87cc.html

lunes, 13 de marzo de 2017

Los indocumentados en Estados Unidos.

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Son 11 millones, dicen las mejores estimaciones, los que trabajan en los campos estadounidenses, hasta arriba de las torres a medio construir y en las cocinas de los restaurantes, y llenan los salones de clases, los centros de detención y los juzgados de inmigración en Estados Unidos.

En el imaginario popular, los no autorizados – las personas que viven en Estados Unidos sin permiso del gobierno estadounidense – son hispanos, en su mayoría mexicanos, y cruzaron la frontera suroccidental en secreto.

Para sus defensores, son familias y trabajadores que aceptan empleos que nadie más quiere, no se meten en problemas, están aquí solo para ganar suficiente para tener vidas mejores y más seguras para ellos y sus hijos.

En la Casa Blanca, son parias, criminales que amenazan los barrios estadounidenses, se roban los empleos estadounidenses, sangran los recursos estadounidenses y explotan la generosidad estadounidense: son personas a las que se debería expulsar y así será.

Los inmigrantes no autorizados pueden ser muchas de estas cosas y más. Once millones permiten una gama considerable, cruzada de contradicciones.

Es posible que no haya un símbolo más poderoso de cuán obsesivamente los estadounidenses asocian a la inmigración ilegal con México que el muro que el presidente Donald Trump ha propuesto construir a lo largo de la frontera sur. Sin embargo, muchos de los no autorizados no son mexicanos; casi una cuarta parte ni siquiera son hispanos.

Después de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, el mayor número de inmigrantes no autorizados corresponde a China (aproximadamente 268 mil). Y China es uno de los 23 países que no cooperan con las deportaciones. (El gobierno de Trump ha prometido presionar a los 23 países para que lo hagan.)

Tienden a ser más jóvenes – el Centro de Investigación Pew ha encontrado que la media de los inmigrantes no autorizados adultos es cerca de una década más jóvenes que los adultos nacidos en Estados Unidos, y hay un poco más hombres que el resto del país.

La geografía y la demografía son solo dos formas de categorizar a estos 11 millones.

Las circunstancias ofrecen otra: al buscar endurecer el control sobre los inmigrante no autorizados, Trump tratará de resolver la situación de una población de personas que llegaron de varias formas y por una miríada de razones, y cada porción presenta sus propios desafíos.

Permanecer después del vencimiento de la visa Algunas personas aguantan el largo viaje a pie, por tren, por barco – algunos lo hacen con contrabandistas – para lograr cruzar la frontera. Sin embargo, para un creciente número de inmigrantes, el estatus de ilegal llega de un día para otro, sin dar un solo paso.

Cada año, desde el 2007 al 2014, más personas se unieron a las filas de los ilegales cuando se quedaron en Estados Unidos al vencerse sus permisos temporales de visitantes que por haber cruzado subrepticiamente la frontera mexicana, según un informe de investigadores del Centro para Estudios de la Migración.

Un estimado parcial del gobierno, dado a conocer el año pasado, dice que 416 mil 500 personas cuyas visas de negocios o de turistas habían vencido en 2015, seguían dentro del país en el 2016.

No se contó a las personas que llegaron al país con visa de estudiante o con permiso temporal para trabajar.

Números como estos han convencido a algunos conservadores de que el gobierno federal necesita preocuparse más por la gente que abusa de su situación legal temporal que por la seguridad fronteriza.

En el 2005, Wei Lee y su padres llegaron a San Francisco con visas de turistas, procedentes de Brasil, a donde éstos emigraron desde China y tenían un restaurante en las afueras de Sao Paulo. Permanecieron en Estados Unidos al vencer sus visas.

Después de que lo robaron y golpearon en el 2013, Lee recibió hace poco una visa U, las que se reservan para las víctimas de algún crimen.

Sus padres, no obstante, siguen siendo no autorizados.

“Algunas personas entienden mal, piensan que la gente viene aquí y permanece al vencimiento de su visa en forma intencional, pero existen todos estos factores de tira y afloja”, notó Lee, de 28 años, un estudiante de licenciatura que ahora trabaja con jóvenes asiáticos no autorizados.

“Mis padres tuvieron que tomar una decisión de vida”.

Después del vencimiento de su visa de turista con la que Rebeca, una ex reportera de la televisión venezolana, entró en Estados Unidos procedente de Venezuela, encontró trabajo como niñera, luego consiguió empleo como diseñadora en un negocio de ropa en el sur de California. Rebeca, ahora con 30 años, dijo que salió de Venezuela después de que la atacaron y de que recibió amenazas de muerte por protestar contra el gobierno tras la muerte de Hugo Chávez.

Solicitó asilo, pero pasarán años ante de que si quiera se considere su caso: en Los Angeles, los funcionarios de inmigración están programando comparecencias para las personas que presentaron su solicitud en el 2011.

bibliografía:
El Diario de EL PASO. (Marzo 2017). La realidad de los indocumentados en Estados Unidos. Recuperado el 13 de mazro del 2017  de:  http://diario.mx/El_Paso/2017-03-12_3261210d/la-realidad-de-los-indocumentados-en-estados-unidos/

jueves, 9 de marzo de 2017





El efecto Mandela.

El “Efecto Mandela” deriva su nombre de una figura histórica cuya muerte algunos recuerdan que ocurrió en los 80 o comienzos de los 90 del siglo XX (“Mandela murió en prisión”), mientras que otros recuerdan que ocurrió el 5 de diciembre de 2013, como confirma la crónica actual o depósito de los medios de comunicación de la memoria colectiva. Esta fecha está registrada en la memoria actual registrada (CRM= current recorded memory).

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El Efecto Mandela puede ser definido como una anomalía mnemotécnica. Mnemotécnico significa “relativo a la memoria y el proceso del recuerdo”. Deriva del griego antiguo mnemonikos, íntimamente relacionada con Mnemosyne: la madre de las nueve Musas.

Mucha gente ignora el Efecto Mandela, pues lo consideran otra operación psicológica de internet para desviar la atención, o simplemente un mal recuerdo. Si es una operación psicológica, como podría ser realizada, es una cuestión no resuelta. Tampoco sabemos quién y con qué propósito se realizaría. Son grandes preguntas. Por lo que yo sé, nadie hasta ahora ha presentado un argumento convincente a favor de esta opinión del fenómeno. (En el análisis, examinaré un hipotético argumento a favor de la explicación de la operación psicológica). Si se trata de un caso de mala memoria, entonces queda por explicar cómo miles o cientos de miles de personas pueden recordar mal exactamente de la misma manera.
Fijaos en que el Efecto Mandela invariablemente produce una división, una divergencia, no solo en los recuerdos sino en las personas que tienen recuerdos. Este hecho nos recuerda el viejo chiste: “Hay dos tipos de personas en el mundo, los que piensan que hay dos tipos de personas en el mundo y los que no”.
Las dos líneas de memoria sobre la muerte de Nelson Mandela componen el caso inicial del fenómeno de anomalía mnemotécnica que lleva su nombre. Por lo tanto, se dice que los que recuerdan acontecimientos que no están preservados en la crónica actual están bajo el Efecto Mandela –que ahora se aplica a todos los casos del Efecto, no solo al caso inicial–. Las personas que recuerdan los acontecimientos de manera coherente con la evidencia que muestra la crónica actual, y que no ven ninguna diferencia de recuerdos, también están bajo el Efecto Mandela de otra forma. Sin embargo, no se les puede ignorar diciendo que recuerdan mal, porque las pruebas que existen en el registro actual (textos, noticias, fotos, secuencias de imágenes, archivos de internet, etc.) verifican sus recuerdos.

Bibliografía:
John Lamb Lash. (2016, octubre). EL EFECTO MANDELA. Desglose [PDF file]. Recuperado de:
http://metahistoria.org/wp/wp-content/uploads/2016/12/El-Efecto-Mandela-01.-Desglose.pdf

lunes, 6 de marzo de 2017